Culpemos a las feromonas

1315544063808-feromonas«Si es el Príncipe Azul el hombre soñado, tan lindo tan bueno pero…»

Díganme cuantas veces no habremos pronunciado estas palabras, porque las mujeres tenemos la bendita costumbre de fijar los ojos en el menos conveniente y sacar una lista larguísima de defectos más larga aun que la lista de arreglos a un auto usado a los príncipes soñados, porque siempre los buenos tienen un “pero” y nos enganchamos inmediatamente con los chicos malos.

He llegado a pensar que es por su sonrisa; no se han dado cuenta que todos estos especímenes por lo general tiene una sonrisa digna de comercial de pasta dental. Pueden sonreír en un bar atiborrado de gente y solo el destello de su  sonrisa iluminar todo el ambiente y atraparnos cual imán.    Acaso será esa mirada picara  y seductora la que nos conquista y nos borra el disco duro haciéndonos olvidar para que fuimos y hasta que debemos evitar hacer, tan implacables que nos dan amnesia selectiva que nos olvidamos hasta de nuestro nombre y mucho mas del amor propio.

Porque siempre caemos  rápidamente en los brazos por no decir redes de estos especímenes llamaremos “menos convenientes” y a los «buenos» les damos largas, semanas, meses hasta inclusive años o por los siglos de los siglos.

Luego de pensarlo muchas veces y en busca de alguna explicación científica sentada en buena compañía y con café en mano tropezamos con la respuesta LA  CULPA LA TIENEN LAS BENDITAS FEROMONAS. (Con tal alguien o algo tenía que ser el culpable y en este caso Cupido no podía serlo)

Como indica Wikipedia Las feromonas son sustancias químicas secretadas por un individuo con el fin de provocar un comportamiento determinado en otro individuo de la misma u otra especie. Son por tanto un medio de señales cuyas principales ventajas son el gran alcance y la evitación de obstáculos, puesto que son arrastradas por el aire.

Alguna vez te preguntaste al día siguiente o a las horas de haber actuado de alguna forma extraña, poco usual o puesto en situaciones que muchas veces  criticaste a otras; como por ejemplo un beso en la primera cita, un coqueteo descarado con un extraño, o quizá pasar a posición horizontal con alguien que poco conoces y cuando menos lo pensabas sorprendiéndote hasta a ti misma, pues por lo general no actúas de esa manera. Esas son las consecuencias en muchos casos directa de las benditas y ya famosas Feromonas.

Aunque al principio tengo que reconocer discrepaba con mi atento interlocutor, pues si bien este  le atribuía la culpa a las feromonas, yo por mi parte consideraba que las mismas si tenían parte de culpa pero no del todo, pues  no eran selectivas (por ende no podían ser las únicas culpables que escogiéramos mal)  porque si bien las feromonas están en el aire cualquiera podría cogerlas y  las mismas si bien nos podrían  llevar a caer en brazos del hombre no adecuado también lo podrían hacer con el Príncipe encantado.  Además tampoco distinguen de gustos y colores; acaso no se han preguntado muchas veces cuando ven algún monumento de mujer, al lado de un hombre que podría ser digno galán de película de terror o en caso contrario un hombre apuesto del brazo  con la que podría ser la guardiana del cementerio más cercano.  Qué tiene Él que no tenga Yo? Qué le paso? Lo agarraron en luna llena ó Billetera mato Galán? , Son las frases que mas usamos no nos detenemos a pensar,  que el amor existe y es ciego, mucho menos en Química y   Feromonas.

Si bien el corazón tiene que ver en esto muchas veces todo empieza por el olfato y casi sin sentirlo y menos descifrarlo te ves envuelta en situaciones muy peligrosas,  con suerte solo para el corazón.

2 comentarios en “Culpemos a las feromonas

  1. Avatar de Roger Farfan Roger Farfan

    La sabiduría de las redes sociales ha acuñado la frase «mientras llega el correcto, diviértete con el incorrecto»… «El infierno puede ser divertido, si estás con el demonio indicado»…(o algo así)
    Si buscamos el amor, no debemos tener miedo de equivocarnos, pero resulta más que lógico que aprendamos. Nadie aprende de experiencias ajenas, así que seamos conscientes, y hagamos una correcta autopsia de esa relación que nos «marcó».

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